domingo, 23 de septiembre de 2012

Leonel y los suyos son enjuiciables y condenables


Leonel Fernández y los integrantes de su corporación política- económica, contrario a lo que pregonan sus  alabarderos -alarmados porque ahora se esté hablando de montar “juicios populares”- son perfectamente enjuiciable, si se asumen las contundentes denuncias formuladas por diferentes personas y sectores en el curso de la corruptela de sus doce años de gestión gubernamental.
Sustenté responsablemente esa posición en el panel que sobre ese tema tuvo lugar el pasado 30 de agosto en la Sala de Orientación de la Biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo-UASD, organizados por los doctores Mario Bonetti y Alina. Allí se habló también de las dificultad que imponía el control de los tribunales de la república para enjuiciar al ex-presidente y a sus principales socios y colaboradores al tiempo de de destacar la importancia de recurrir a vías alternativas y, sobre todo, al “tribunal del pueblo”

EJES PRINCIPALES MI PONENCIA:
El proceso de corrupción de la alta dirección del PLD arranca con el pacto, primero soterrado y luego abierto, con Balaguer y el balaguerismo, después de claudicar frente al fraude de 1990.

El dinero de la corrupción balaguerista empleado para favorecer la campaña de Leonel Fernández en el 1996, fue canalizado por la vía del mega-contratista Guaroa Liranzo, quien fungió de alcancía de Balaguer y de intermediario  entre las cúpulas del PRSC y el PLD. Danilo Medina, Luís Inchausti, Euclides Gutiérrez, entre otros, fueron impulsores destacados e esa asociación.

Ya gobierno, ese equipo, muy especialmente Danilo e Inchausti, se encargó de crear los mecanismos y redes para la canalización de la corrupción de Estado hacia los fondos del partido; mecanismos que a la vez facilitaron el enriquecimiento de altos dirigentes y empresas allegadas.


Leonel, que estuvo inicialmente bastante al margen de ese proceso, decidió crear vías propias en la misma dirección y entonces desde el enorme poder que le confería su cargo, emprendió ese camino de acumulación económica centrada en su figura y en su entorno de confianza. Así surgió su “sistema de alcancías humanas”, colocando en cargos civiles y militares “altamente rentables” a personas sin escrúpulos leales a sus metas y decididas a ser parte de su “corporación”.

Entre las principales –no las únicas- “alcancías humanas”  de Leonel Fernández pueden nombrarse los ministros y altos funcionarios Diandino  Peña, Díaz Rúa, Félix Bautista, Richard Martínez, Egmidio Sosa, Chío Jiménez, Luís Miguel Bonetti, Freddy Pérez y los generales como Belisario Medina y Medina, Aquino García, Ventura Bayonet, Florentino Florentino, Guzmán Fermín, Rosado Mateo.... Así como destacadas figuras de la corrupción para provecho propio como Euclides Gutiérrez, Margarita Cedeño, Melanio Paredes, Alejandrina Germán, Ng Cortiña y las bandas de legisladores, alcaldes y regidores oficialistas y de políticos aliados bajo soborno.

Los mega-proyectos de infraestructuras, el negocio de los combustibles, las operaciones financieras, las conexiones y la protección de los cárteles de la droga, las importaciones y compras del Estado, los contratos mineros, las complicidades con fraudes bancarios, la “fundaciones” y “ongs” nutridas con fondo del estado y sobornos privados, las concesiones de terrenos urbanos y rurales… han sido los principales fuentes de enriquecimiento ilícito.  Grupos oligárquicos, poderosas familias tradicionales, ricachones al vapor (como Manuel Estrella, Fernando Capellán, José Clase, Félix García, Mícalo Bermúdez, Arturo Santana…) y corporaciones como Odebrech, Barrick Gold, Sun Land… han sido parte de esas asociaciones dolosas.

Valiosas denuncias contenidas en las colecciones de Tiro al Blanco impreso y por TV, junto a otras publicaciones en espacios televisivos como “El Informe” de Alicia Ortega y “Nuria en el 9” de Nuria Piera, o en diarios digitales como “ACENTO”, “A LOS 7 DIAS” y otros,  pueden servir de base inicial a acusaciones formales y procesos judiciales bien fundamentados, que tienen como responsable y beneficiario  fundamental a Leonel Fernández.

Las auditorias a las cuentas de la PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, a la FUNDACIÓN GLOBAL  y a las gestiones públicas, cuentas oficiales y personales y bienes acumulados aquí y en el exterior por los funcionarios civiles y militares señalados y otros, permitirían obtener datos adicionales incontrovertibles.

Las fotografías del presidente Fernández con capos de la drogas y la protección brindada por el Estado a esos delincuentes mayores a través de altos funcionarios civiles y militares, permiten encaminar acusaciones fundamentales, más aun si se obtienen declaraciones como las formuladas por el capo Nelson Solano, “zar de la heroína” en El Caribe, ante el Gran Jurado de New York, las de  Figueroa Agosto en Puerto Rico y EEUU  y las de Arturo del Tiempo Márquez en España.

CONCLUSIONES:
Por todo lo dicho, denunciado y analizado el ex-presidente Leonel Fernández y su corte de  Alcancías Humanas pueden ser sujetos de acusaciones penales y condenas ejemplares, si el sistema de investigación y el sistema judicial se ajustan a las leyes establecidas, lo que no es fácil de lograr.

No escapa a esa realidad judiciable la propia esposa de Leonel, la vicepresidenta Margarita Cedeño, si se procede a auditar su fortuna y su gestión al frente del llamado “Despacho de la Primera Dama”.

Más allá de lo institucional, sensiblemente bloqueado por la dictadura leonelista están los tribunales alternativos, los juicios populares simbólicos y el gran tribunal de la sociedad. En el caso de Orlando Martínez eso funcionó: la condena del tribunal del pueblo perforó finalmente el sistema judicial, por lo que es válido proceder a crear los mecanismos y las denuncias-querellas alternativas, sin descartar iniciativas legales que presionen en igual sentido.

La menor dosis de “odio” animan estas consideraciones saludables para moralizar la vida pública de esta nación y el ejercicio de la política en este país. Decir lo que pocos se atreven a decir ha sido parte de una conducta a la que no renunciaré por presión alguna y la que estoy dispuesto  defender sin vacilaciones en todos los escenarios donde sea necesario. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario