Servicios básicos y dimensión social
Por MARINO BAEZ
La sociedad dominicana, principalmente los componentes de extractos humildes, están siendo torpedeados por una común y desordenada carestía que traspasa los más recónditos litorales, a tal extremo que los usuarios de servicios básicos no son legitimados con exactitud meridiana y acorde con la solución de sus demandas por parte del actual gobierno, el cual hizo bastante hincapié en que “corregiría lo que estaba mal y haría lo que nunca se hizo”.
Esta dejadez del oficialismo tiene su fundamento en la falta de inversión para garantizar que los servicios básicos sean desarrollados a través de una dimensión social que traspase los límites requeridos por miles de pobres que transitan los hospitales de este país en busca de una eficiente asistencia médica y que al final de su recorrido ven nublarse su sueño, por no encontrar los servicios demandados, debido a la falta de medicamentos, equipos y asistencia.
Los efectos de esta descomposición en todos los servicios, también tiene sus simientes en el desplome de la energía eléctrica, donde los usuarios están obligados a pagar la factura que otros no pagan, muchas veces por enllavismo político y otras veces, por una mala práctica de cobro que desde tiempos remotos las empresas distribuidoras han puesto en práctica, llegando al extremo de sobrevaluar el cobro de la factura.
De continuar con este derrotero, los dominicanos se verán precisados a abandonar los servicios que obligatoriamente el gobierno debe ofrecerles, como agua, energía eléctrica, salud, seguridad, fondo de pensiones y la garantiza de vivir en una sociedad más digna, donde los gestores de la administración publica sean los primeros en garantizar su propio desarrollo.
Viendo la composición social del gobierno, sobredimensionada en la búsqueda y obtención de beneficios particulares, difícilmente encontraremos en la mayoría de las demandas señaladas ribetes de objetividad y propuestas normativas.
A merced de la pesada carga que tenemos los dominicanos con el pago de los impuestos, donde las recaudaciones traspasan los propósitos del gobierno, las quejas son vivenciales en todos los pueblos, por la falta de agua, electricidad y servicios de salud, entre otros, donde los ciudadanos basan sus creencias en los anuncios que se hacen sobre la base de proyectos de desarrollo, generalmente de soporte promocional, porque lo anuncian y más tarde se quedan en el limbo.
El gobierno como prestador de servicios públicos, a través de los impuestos que pagan los dominicanos, tiene la responsabilidad social, aún más directa que las empresas privadas, de facilitar el libre y eficiente acceso a la electricidad, sobre todo, al agua y los servicios sanitarios, visto que su mayor responsabilidad está sustentada en dar respuestas a los problemas sociales, mediante una relación directa con todos los que componen el estado.
Al gobierno se le olvido que los servicios básicos son los componentes primarios y fundamentales para el desarrollo humano, sin embargo, es mayor la disparidad de caracteres en lo que exhibe la administración pública, cuando son mayores las demandas de quienes requieren de esos vitales servicios, a pesar de que este se vanagloria promoviendo sin fronteras la eficiente labor desarrollada con la inversión en los servicios básicos, mientras que estos no benefician a la clase más humilde, sin tomar en cuenta que con esta actitud malsana se están violando de los derechos humanos.

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