Cada día, puede verse, como la población incluso su propio séquito viene dejando sólo al alcalde Eberto Nuñez, lo que significa, que éstos han perdido la confianza en su accionar.
En política, ésto es un fenómeno que afecta a dirigentes y a funcionarios en algunos de los casos, por estos no cumplir a cabalidad con sus responsabilidades. Factores como el no cumplimiento de promesas, la falta de resultados, los conflictos internos entre otros escándalos, provocan la disminución de respaldo.
Quizás este no sea el caso del Dr. Eberto Nuñez, pero ha sido muy notoria la no presencia de los regidores del PRM, en sus actos públicos desde aquel fatídico anuncio de que aspiraría a la senaduria por Monseñor Nouel, a ésta, se le ha sumado la creciente exigencia de la población en materia de transparencia y eficiencia en sus deberes municipales.
No hay dudas, todavía está situación se puede contrarrestar incluso a partir del próximo 16 de agosto del presente año, con un proceso de cambio institucional, basado en el fortalecimiento del diálogo, actuaciones coherentes entre el discurso y las acciones en fin cuentas claras y menos asesores.
Todos sabemos, que el desgaste político forma parte de la dinámica democrática y que por demás, representa un reto constante para quienes ejercen funciones públicas, ésto así, porque no se puede permitir ignorar, que hay un pueblo que observa y evalua cada paso. Un verdadero liderazgo no consiste en ganar elecciones, sino en conservar la confianza de quienes depositan el voto a su favor.
Es hora de un cambio real en el municipio de Bonao, en especial, en su más emblemática estructura pública su Ayuntamiento.












