Tanto el Presidente de la CASC, Gabriel del Río como el expresidente de UNTC, Juan Francisco Morel, evidenciaron lo irracional que resulta imponer decisiones no relacionadas con la voluntad y la política de una mayoría.
El fracaso de la convocatoria realizada por el pasado presidente de la UNTC, Juan Francisco Morel, éste Jueves 14, les evidenció a los altos ejecutivos de la CASC, que el actual escenario requiere de una mayor voluntad, de transparencia y de capacidad gerencial, pues un encuentro sin resultado deja lecciones por lo qué, se debe escuchar más, imponer menos y priorizar el interés de la gran mayoría lo que está, por encima de los intereses particulares y personales de Juan Francisco Morel.
Éste encuentro fallido, con la presencia del presidente de la Central Autónoma Sindical Clasista, CASC, Gabriel del Río, lo único que ha logrado es el alejamiento de la sensatez y la pérdida del camino del entendimiento, esa falta de concenso debe obligar a éstas autoridades, a priorizar los temas ya expuestos sobre la mesa del colectivo de dirigentes nacionales de la UNTC, de manera urgente.
Un encuentro nacional de dirigentes en el que sólo unos cuántos llevados por el cabello, incluso, compañeros como José Ramón, quien hace poco renunció de la entidad, por demás, llevar a la mesa dirigentes de la Filial de la Vega, procurando pasarlos como dirigentes nacionales, es una vergüenza del pasado presidente de la UNTC, Juan Francisco Morel.
No es el camino de la sensatez, que al compañero José Reyes, un dirigente nacional, lo expulsarán del encuentro simplemente por no comulgar con las ideas de Juan Francisco Morel, quien en su afán del (yo soy), le ha declarado la guerra a la institucionalidad de la Unión Nacional de Trabajadores de la Comunicación, UNTC, en la celebración de sus 36 años de creada.


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